A ordenar, a ordenar cada cosa en su lugar


Cause look at Loretta, she is writing a blog about organisation… I like some of Loretta’s entries. What the hell does she know about organisation?

(For the record, no me aguanto a Kanye; pero me pareció cómico y pertinente citarlo https://www.youtube.com/watch?v=6M-ruH_s1Mg)


A la hora de llevar a cabo tareas de traducción, es aconsejable estructurar el día laboral de manera efectiva. Hoy en día, existen diversas herramientas y técnicas que pueden contribuir a mantener un orden en el trabajo y hacer que la jornada laboral sea más eficiente y agradable.

El entorno de trabajo del traductor está compuesto por los recursos y herramientas necesarias para que el profesional realice su labor. Es importante establecer de entrada que este entorno se divide en físico, virtual y —por qué no— mental. Cuando nos referimos al entorno físico, tenemos en cuenta todo lo que conforma el ambiente en el que desarrollamos nuestra actividad por fuera de las pantallas. El entorno virtual se compone de todos los programas y archivos digitales a los que accedemos y sobre los que trabajamos. Por último, el entorno mental es el que más cuesta organizar y el único que no podemos abandonar. Si bien hay muchas técnicas de mindfulness para poner en orden nuestra cabeza y dejar de pensar en el trabajo cuando estamos viendo una película, gran parte del tiempo nos sentimos aplastados por todo lo que sabemos que deberíamos estar haciendo (crapitalism. Am I right, ladies?).


En la actualidad, la herramienta de trabajo fundamental para el traductor es una computadora que funcione bien y tenga conexión a internet. Por supuesto que el tipo de Pokémon que elijas y su evolución dependerán de los recursos que dispongas y tu estilo de vida; sin embargo, podés conquistar el mundo con tan solo una computadora portátil. Procedo a contradecirme y agregar que no basta solo con eso, sino que es igual de importante trabajar cómodos, en un buen escritorio y asiento (incluso hay escritorios regulables para trabajar de pie) y en un lugar con ventanas para que corra aire y entre luz solar (los humanos realizamos fotosíntesis, change my mind).


En dónde se trabaja es importante (y muy personal, ya que no todo el mundo tiene la misma idea de lo que es comodidad). Algunas personas optan por construir un espacio en su casa dedicado exclusivamente a trabajar, como una pequeña oficina en donde entran solamente cuando tienen que hacer algo relacionado al trabajo y en donde mantienen todos los recursos que necesitan para ello. Otras personas necesitan estar fuera de su hogar, por lo que alquilan una oficina o van a algún café a trabajar o estudiar. 


Por otro lado, qué hay sobre la superficie de trabajo también influye en el rendimiento de la sesión de trabajo. Un entorno desorganizado puede predisponer a una mente desorganizada y —por consiguiente— un trabajo desorganizado. Es fundamental entender qué nos afecta y reconocer nuestras necesidades. Una pulguita que ronda por el escritorio es la procrastinación. Algo que me pasa seguido es que me siento a estudiar y veo que mi entorno está medio desorganizado y que en la mesa tengo material de una asignatura diferente a la que estoy por estudiar; entonces me levanto y guardo eso; pero, ya que estoy, también organizo el mueble donde guardo el material físico; de paso, guardo la impresora que quedó dando vueltas ahí. Todo eso es una forma de procrastinar el estudio bajo la excusa de «ordenar». La solución que encontré es ordenar inmediatamente antes o después de mi sesión de estudio o trabajo. Mantengo mi espacio ordenado y reduzco las distracciones, win-win.

En lo que respecta a mí situación, yo trabajo en la mesa de mi sala de estar. La mayor actividad en mi casa suele estar en la cocina, que está en la otra punta, ahí está el televisor, mi madre y mis mascotas. Cuando me pongo a trabajar me aseguro de tener—como mínimo—la computadora, un vaso de agua, mi agenda, el material físico relacionado a las tareas que voy a hacer y a Loti arriba (1).







(1) Así se ve alguien que no tiene que trabajar, no tiene que estudiar, no tiene que ir al colegio, no tiene que-



Con qué se trabaja es fundamental. Ya mencioné que la llave al reino de la traducción en el siglo XXI es la computadora; sin embargo, qué hay dentro de ella y cómo está organizado es igual de importante.

Separar el contenido personal y el laboral es fundamental. Por suerte, se pueden crear infinidad de carpetas (y carpetas dentro de carpetas, cual matrioska), así que realmente no hay excusas para tener el explorador de archivos saturado. Esto mismo se puede replicar en Google Drive; como yo lo uso principalmente para la facultad, tengo carpetas para cada materia (con sus respectivos colores) y una aparte en donde pongo cosas que no están relacionadas al estudio (ah, yes, the two genders: university and non-university). Además, como si fuera poco, esto también se puede hacer en el navegador, gracias a la función de agregar pestañas a favoritos (pst, también se pueden hacer carpetas). A este punto, si tenés las cosas desordenadas, es porque querés.


Ya que es una problemática de gran incidencia, existe una amplia gama de programas que ayudan a minimizar las distracciones. Algunos permiten bloquear el acceso a ciertos sitios web, otros son temporizadores que contienen algún tipo de recompensa, como una plantita virtual.


Otros recursos virtuales que ayudan a que la vida traductoril sea un poco más sencilla son las herramientas de traducción asistida por computadora (TAC), entre ellas, las memorias de traducción (TM), núcleo de toda TAC, que almacenan y gestionan traducciones para su uso en el futuro; bases terminológicas (TB), que recopilan términos y expresiones específicos utilizados en un área temática; y otros programas de traducción asistida. No voy a ampliar sobre este tema porque no es lo que nos compete hoy, ni aprendí sobre él aún (y ya sé que Google es gratis, pero no quiero meter la pata).


Ya limpiamos, ya ordenamos, ya recolectamos el material y tenemos a nuestro pichicho de preferencia en la falda, ¿y ahora?

Antes de llorar, buscamos una buena meditación guiada y, con mucha paciencia, probamos distintas técnicas de manejo del tiempo y concentración. Hay infinidad, asi que alguna puede servirnos. Yo utilizaba la técnica pomodoro, pero hay una muy parecida llamada flowtime que se ajusta mejor a mi método de concentración. La técnica flowtime no tiene bloques de tiempo estipulados, en cambio, la idea es que trabajes lo más que puedas, cortes cuando necesites y, en base a la cantidad de tiempo que estuviste trabajando, tomes una fracción para descanso.

El descanso, idealmente, debería ser activo. No te quedes en la silla y abras alguna red social, sino levantate y caminá por tu casa, realizá estiramientos o alguna rutina de bajo impacto.

Por supuesto que tampoco hay que descuidar el cuerpo. En el cartapacio tecnológico del CTPCBA (se preguntarán qué es eso, y yo los remitiré a mi entrada sobre el Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires) encontré un documento muy interesante sobre la prevención de enfermedades asociadas al uso de la computadora.


Ahora que encontramos la técnica ideal, vamos a tener que ponernos a trabajar.


En general, yo tiendo a hacer primero lo que considere más engorroso, lo que crea que me va a llevar más tiempo o lo más urgente. Creo importante planear por día, por semana y por mes. Yo soy team agenda física hasta la muerte, pero eso no me limita. También uso una aplicación que se llama «todo mate» (no «nada mate») y ahí anoto mis tareas diarias. Lo bueno de esa aplicación es que te deja crear secciones, entonces tengo una dedicada a la facultad, donde anoto todo lo relacionado a lo académico, y otras secciones en donde van las tareas correspondientes a cada una. Para asuntos pendientes que vaya a saber uno cuándo los voy a solucionar, uso las notas de mi celular y ahí anoto todo lo que sé que en algún momento quiero hacer, pero no es urgente ni tiene fecha límite. En la agenda física pongo todos mis planes semanales y mensuales y donde explayo los quehaceres académicos.


Me parece que está más que claro que no tengo nada para decir sobre la experiencia laboral traductora de 2020-2021, ya que en 2021 estaba en primer año.

De lo que sí puedo hablar es de mi experiencia como ingresante en plena pandemia:

«Cómo sé si le llegó la tarea al docente»

«Cómo armar carpetas en Google Drive»

«Zoom instalar»

«Cómo disimular llanto en un parcial»

«Cómo concentrarse»

«Cómo usar Excel»

«Normas APA»

Puedo afirmar que ya sé todo eso (excepto usar Excel, pero al menos sí puedo hacer un glosario decente, gracias TEIII) y que hoy en día utilizo los conocimientos.

Más allá de los saberes, la experiencia pandémica dejó como enseñanza la importancia de adaptarse, lo fundamental que la tecnología es en nuestras vidas y que—por más que trabajemos desde casa—hay que saber delimitar y diferenciar el espacio y tiempo de trabajo de nuestra vida personal.


Y ustedes dirán: «ah, bueno, tenés todo bajo control».


Y yo responderé:


(o no).


BIBLIOGRAFÍA

Bermúdez Bausela, M. (18 de febrero del 2014). Aplicación de las herramientas de traducción asistida por ordenador (TAO) a la investigación en traducción. Core. Recuperado el 8 de septiembre de 2023, de https://core.ac.uk/download/pdf/38847761.pdf

Hargreaves, W. (s.f.). Study Space – Academic Success. The University of Regina OER Publishing Program. Recuperado el 8 de septiembre de 2023, de https://opentextbooks.uregina.ca/successfulstudy/chapter/study-space/

¿Qué es una memoria de traducción? (s.f). Trados. Recuperado el 8 de septiembre de 2023, de https://www.trados.com/es/solutions/translation-memory.html




Comentarios

Entradas más populares de este blog

Oh my god! Internet! Hi!

Documentos de Google vs. Microsoft Word, una batalla de procesadores de texto que te dejará sin palabras

¿Dulce o truco? Amargo y retruco